Estoy sentada en el sillon celeste que le han quedado a esta sala vacia de recuerdos
con esos pequenos piececillos empiezan a tener catarro, dulce, sentada en el canapé que acompana una pantalla ingrata de recuerdos, posas tus ojos mandarinos en esta ventana que se limpia a medias con con rastros de alientos varios, Y tu, en huesos, como navidad sin polvorines, tan delgada, tan lejana, arrebatandole a la tarde la trizteza, mi pobre Clementine. Quisieras que vuelva de Mali, que empiece a limpiar los cajones y que deje de romperse el cuello mirando a cada par de muslos castanos en la acera que da ventana a tu balcon, y me milimetras al detalle el sistema Suizo de un reloj incompleto, al que le cuesta desde siempre darle la hora correcta a tu samatoriedad, y te decantas por ese canalla nacido en noche de eclipse, y has de dejarlo, y yo te creo, tu citricidad no resiste mas ineptitudes, y sigues pensando que no fue el, el que se comio las pepitas, y lo unico que te puedo decir mi flaca, es que yo tambien me he comido mas de una mandarina en verano.
jeudi 5 août 2010
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