mercredi 11 août 2010

Del griego ὀργασμός el culminus de tu lengua,
la indigestion implacentada de una sensacion fugaz,
pero tan intensa, tan intensa,
tan dolorosamente viva,
mientras tu miras de reojo como voy,
y yo asiento con los ojos,
y yo giro, como trompo en manos de nino de 7,
y mis munecas rozan el terminus del edredon,
mi cuerpo tiene la sombra de una leoparda,
y me estremezco mirando en las paredes como la negritud nos embriaga,
y cielo cae, en nuestras cabezas,
tu quieres que llegue, que estacione mi pecho en la cavidad de esas jugosas entradas marinas,
y tus estrellas orbitandome a mil por, tanto, a mil por mil, a mil por cien mil millones roces, de roces, de roces de riquisimos roces que van prontos, prontos, fugitivos,
hasta tocar el fondo pegajoso de mis raices.

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